Es tiempo de salir de la oscuridad subterránea a la luz de la superficie; es tiempo de renacer como la Primavera, renovarse, volver a nacer, abrir los pétalos, asomar el sol, que el calor te tome el cuerpo, el alma, volver a los olores, estremecerse con las flores.
Es tiempo de dejar los abrigos, de guardar el Invierno, de olvidar las flores marchitas.
La Primavera es rebelde, es revolución, es fuerza vital…
La Primavera es reacción…
Pero para disfrutar de la Primavera, primero hay que atravesar el Invierno….porque para renacer, primero hay que morir….
Siempre me fascino el mito de Persefone; Esa princesa raptada por el dios del reino subterraneo. Mientras Persefone esta con él bajo tierra, en la superficie es invierno, cuando ella vuelve a la superficie, todo renace. Es la primavera. Siempre me senti como Persefone, atrapada, secuestrada en el inframundo, cautiva de un dios tirano pero muy seductor. Sabiendo que arriba había un mundo mejor, un mundo mucho más agradable, más feliz, un mundo que además me necesitaba. Un mundo donde el amor y la ternura eran posibles, un mundo más calido que el frio subterraneo. Es hora de terminar con el invierno, hay que darle paso a la primavera, es hora de dejar que todo floresca. Es hora de dejar que la vida que estaba escondida, esperando que pase el invierno, pueda surgir con toda su fuerza vital. Es tiempo de salir de luz subterranea a la luz de la superficie. Es tiempo de renacer, como la primavera, renovarse, volver a nacer, salir del capullo, abrir los petalos, asomar al sol, que el calor te tome el cuerpo, el alma, calzarse las sandalias, volver a los colores, estremecerse con las flores silvestres, mirar admirado una rosa fresca. Es tiempo de dejar los abrigos, de guardar el invierno, de olvidar las flores marchitas. El invierno es poderoso, un asesino letal, pero la primavera es rebelde, es revolución, es fuerza vital que se abre paso a las fuerzas. El invierno es acción, pero la primavera es reacción. Para que llegue la primavera primero hay que atravesar el invierno, para renacer, primero hay que morir.
